”El Chavo del 8” Cumple 40 Años

Fuente: Televisa

Definitivamente no fue ‘sin querer queriendo’. El éxito de ‘El Chavo del 8’ se debe a una fórmula que el hijo del creador y prominente productor, Roberto Gómez Fernández, comparte sin temor a equivocarse

 

Una mente brillante, visión única, con el perfeccionamiento absoluto y mecanizado, es parte de la fórmula que Roberto Gómez Bolaños utilizó para darle a El Chavo del 8, un lugar inmortalizado a lo largo de 40 años, dentro de la televisión mexicana y por supuesto, en los corazones de millones de personas en todo el mundo que lo hemos visto hacer de las suyas ‘sin querer queriendo’.

Para ‘Chespirito’, trabajar para hacer reír fue su vida entera y era lo que más disfrutaba, durante muchos años fue el culpable de hacer emanar grandes carcajadas de todo aquel que disfrutaba de sus producciones; él es quien hizo que nuevas palabras y frases se incrustaran fuertemente en el folklore mexicano, ‘chanfle’, ‘fue sin querer queriendo’, ‘el maestro longaniza’, ‘eso eso eso’, sin olvidar aquella disculpa inocente de ‘se me chispoteó’, creaciones que ahora son parte del lenguaje y no sólo de los mexicanos, sino también, de varios países de Centro y Sudamérica.

Hijo del creador y prominente productor, Roberto Gómez Fernández, expresó en entrevista su sentir con respecto a este aniversario: “Este año se cumplen 40 años del nacimiento de El Chavo del 8, no somos muy dados a la celebración y mi padre menos, pero el hecho de que sean tantos años y sobre todo para mi padre, es una gran satisfacción y que siga en el reconocimiento del público es maravilloso.

En cuanto al inicio del personaje y del programa mencionó: “Surge por necesidad de sustituir uno de los sketches, Los chifladitos se llamaba, lo hacía con Rubén Aguirre, Chaparrón Bonaparte y a Rubén lo llaman para trabajar con la competencia, él se va y ante esta ausencia recurre a algo que ya tenía escrito,  una cosa de niños que ya tenía, algo de un globero, que era Ramón Valdés, este personaje odia a los niños, le empieza a escribir un poco más y nota que tiene una gran aceptación y así es cómo empieza a crear cada uno de los personajes”.

“Perfección, profesionalismo, el detalle era la clave, repetir y repetir con muchos ensayos, en un entorno de silencio, el nivel de concentración, el rigor a la perfección, el encuadre, las tomas, como era visualizado, el tamaño de la toma, las reacciones, había mucha seriedad; esta perfección estaba rodeada de una persona distraída, con un vaso de café en una mano, un cigarro en la otra y el libreto bajo el brazo, quemaba todo, tiraba el café en todos lados. Cuando buscaba la gorra del chavo la traía en la cabeza, o el mismo libreto que tenía en el brazo. Ver ese personaje tan distraído, enseñándole dónde estaba el libreto, la gorra, evitando que quemara todo había alguien que tenía que estar atrás de él, eso era el resultado de la gran concentración en lo que está haciendo y todo lo demás desaparece, era un show digno de ver detrás del mismo show”, agregó Roberto Gómez Fernández, recordando cómo trabajaba su padre.

Con respecto a la relación que tenía en aquel entonces con ‘Chespirito’ dijo: “Desde muy pequeño iba a ver las grabaciones de mi padre, era muy diferente ver a mi padre en su rol profesional y en la casa, porque era muy familiar, nunca mezcló lo que sucedía en la televisión o en los medios, el vínculo profesional nunca entró a la casa, éramos una familia totalmente normal, era como ver su aspecto profesional, verlo trabajar, como los padres de mis amigos que veían a su padre el arquitecto, el que construía las casas o el que era medico o abogado, el mío representaba un personaje, era un trabajo peculiar y diferente”.

La trascendencia de El chavo del 8, lo llevó a rebasar las fronteras de México a Centro y Suramérica, inclusive a varios países de Europa, también fue doblado a varios idiomas y el hijo de ‘Chespirirto’ mencionó: “Nunca se imaginó mi padre esta trascendencia, su única intención era generar contenido que le gustara a él, ni siquiera con la intención de responder a cierta audiencia, el hacia algo que le resultara divertido a él”.

Ser el hijo de Roberto Gómez Bolaños no es fácil y Roberto Gómez Fernández explicó el porqué: “No es sencillo, es una carga muy pesada, un orgullo extraordinario, una gran responsabilidad por estar manejando sus personajes porque son los personajes más importantes de habla hispana, a veces esa responsabilidad asusta, pero llena de cariño hacia los personajes y el amor al padre, es una combinación extraña”.

El Chavo del 8 se sigue transmitiendo por diferentes canales, capturando día a día, año con año el interés y las sonrisas de las nuevas generaciones, no cabe duda que es y será un programa único, difícil de superar y del cual somos dignos de disfrutar y admirar.

Sólo nos queda decirle ¡Gracias! al Señor Roberto Gómez Bolaños, por 40 años de risas y diversión sin límites con El Chavo del 8.

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